..Cuántas veces nos hemos preguntado, qué es más importante; si decir SIEMPRE la verdad, u ocultarla, en ocasiones, con tal de no herir susceptibilidades?  

Sabido es, que muchas personas pretenden justificar las “mentiras piadosas”, explicando su empleo, en particularísimas circunstancias, en la creencia de que, al emplearlas, están siendo “benevolentes y compasivos” con alguien, a quien temen, la verdad hiera…

Sin embargo, cada vez que mentimos, estamos siendo atrapados en un círculo vicioso, ya que cada mentira, nos obliga a INVENTAR NUEVAS MENTIRAS, para justificar la primera…Con lo que ese círculo vicioso, lejos de terminarse, se agiganta cada vez más…

Esto siempre resulta así, independientemente, de las razones que podamos esgrimir, para urdir una mentira, y mantenerla luego; cuando mentimos, es NUESTRA PROPIA MENTIRA, quien TRIUNFA SOBRE NOSOTRA/OS.. Nos guste, o no; lo admitamos, o no; seamos capaces de asumirlo…O no.

Si, en cambio, nos inspira decir SIEMPRE LA VERDAD, pronto notaremos la “ligereza” del Alma, ya que, al ser auténticos siempre, nos habremos LIBERADO del “peso” de la mentira, que ya no tendrá razón de ser.

No olvidemos que, al decir del Maestro Jesús, “SÓLO LA VERDAD, OS HARÁ LIBRES”, lo cual nos coloca en la posición de ELEGIR  una determinada postura, al respecto..Pensemos entonces, que, de optar por la mentira, nos estamos limitando a ser ESCLAVOS POR PROPIA ELECCIÓN, mientras que, de optar por LA VERDAD, ella NOS HARÁ LIBRES…Adoptando nosotra/os así, nuestra PERSONAL ACTITUD de “SER”.

MARÍA NELLY SALINA

FEBRERO 2020

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