…Producto de nuestra cultura occidental, es la idea de que la soledad “no es buena”, de que quien está sola/o, lo está, porque “no ha sido apreciada/o” por alguien más…

Es así, que muchas personas, cuando se ven enfrentadas a una soledad no buscada, ni querida por ellas, la sienten como un desamparo total, y en muchas ocasiones, como un “castigo”  que se les ha impuesto, creyéndose así, inmerecedoras de ser amadas; protegidas; contenidas, por alguien..

Sin embargo, la soledad bien entendida, es indicadora de una realidad bien distinta; en este sentido, ella nos enfrenta  nuevamente, cara a cara, con nosotra/os misma/os…

Alguna vez, se les ha ocurrido pensar, cuántas veces, en nuestro diario viivr, le hemos “escapado” a la soledad, como al peor de los males, pensando y sintiendo, que el “confundirnos” con otras personas, nos libraría del “hondo vacío”, de experimentar soledad?  

Pues bien..esa forma de pensar, sentir, y actuar, no resistiría el más ligero análisis, ya que, cuando la soledad se presenta en nuestras vidas; sea por la razón que sea…está allí, por alguna razón poderosa, como todo cuanto nos ocurre en la vida; no olvidemos, que estamos en este mundo, para aprender, y que, por lo tanto, la vida, es nuestra mejor escuela..Recordemos además, que todas las lecciones de la vida, están orientadas a que podamos extraer de ellas, el mayor provecho; y si, no por casualidad, nos toca vivir , o pasar por experiencoias desagradables, no es para que nos quedemos atrapados en el dolor que esa experiencia pueda conllevar, sino más bien, para que nos podamos elevar por encima de ese dolor; superarlo, y extraer el bien, que esa situación va a traernos..En este sentido, debemos aprender a ACEPTAR la soledad, como una vía de reencuentro con nosotra/os misma/os, ya que únicamente estando en soledad,  aunque sea en forma transitoria, podremos volcarnos hacia nosotra/os misma/os, en exclusiva, el tiempo que sea necesario, para conocernos, y RECONOCERNOS; REDESCUBRIRNOS,  en nuestro coloquio interior…  

Es así,  como mejor podemos “caminar”, hacia el REENCUENTRO  CON NOSOTRA/OS MISMA/OS…Para volcar luego, el producto de ese reencuentro, en nuestro beneficio, y en beneficio de nuestra interacción con los demás.

MARÍA NELLY SALINA

SETIEMBRE 2020

 

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