Generalmente, cuando pretendernos desarrollarnos espiritualmente, tendemos a pensar en practicar técnicas de desarrollo espiritual, tales como la meditación, entre otras.

Sin embargo, hemos de ser conscientes de que, para lograr esto,   deberíamos prestar atención,  en primera  instancia, a nuestra relación con las demás personas, ya que es en esta interacción, que ejercemos  nuestra capacidad para desarrollarnos, en este caso, en el terreno espiritual. Con, y entre los demás, convivimos, día a día; nacemos; nos relacionamos; vivimos, y compartimos experiencias, que nos van dejando aprendizajes, de los cuales nos nutrimos, en nuestro tránsito por la vida…

Esa vida, que carecería de sentido, sin nuestra interrelación personal,  ya que, tal cual expresó Aristóteles, “el hombre es un SER SOCIAL por naturaleza”. Así, estamos en posición de comprender, que nadie vive aisladamente, sino en relación con el mundo; con otras personas, e incluso,  con el Universo todo.

Por lo tanto,  al considerar nuestro desarrollo espiritual, debemos hacerlo, no en función de la religión a la que pertenezcamos, o no; tampoco en función de la corriente espiritual que abracemos, sino más bien,  por la trascendencia de nuestras relaciones con otras personas.

Recapitulando el concepto, diremos que la vida espiritual, se centra fundamentalmente en el amor; y éste, se vincula estrechamente, a la relevancia de nuestras relaciones personales.

En este sentido, debemos saber que necesitamos construir relaciones armoniosas y de plena conciencia, con los demás. Es de suma importancia, entonces, SUPERAR LA IDEA DE SEPARATIVIDAD, para comprender así, que SOMOS UNO con Dios; la Fuerza Creadora; el Universo, o como prefiramos llamarle.

Necesitamos tomar conciencia de que la unión de nuestra alma con Dios, individualmente hablando, es también la unión con todas las almas, y con todo lo que existe, porque TODOS, y TODO, somos parte  del Cosmos.

 

Resumiendo; LA VIVENCIA ESPIRITUAL, SE BASA EN EL AMOR, Y SE EXPRESA , Y MANIFIESTA, EN LAS RELACIONES. Así, a medida que nuestras relaciones se vuelven conscientes, nos hacemos también conscientes del amor; entonces, la CALIDAD de esas relaciones, es demostrativa de la naturaleza de ese amor.

Si somos capaces de relacionarnos consciente y armoniosamente con nuestra realidad-QUE ES TODO-, nuestra capacidad de amar también se expandirá, abrazando todo LO QUE ES.

 

Meditación, Espiritual, Yoga, Meditando

 

MARÍA NELLY SALINA

MARZO 2020

Por La Mañana, Sunrise, Mujer, Silueta

 

 

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